Síndrome del ovario poliquístico

El síndrome del ovario poliquístico es la patología endocrina más común en mujeres en edad reproductiva, afectando a un 6-10% de la población femenina. De hecho, se considera que es la causa más común de problemas anovulatorios en mujeres con infertilidad.

Se trata de un cuadro muy heterogéneo, con manifestaciones clínicas muy variables en las pacientes afectadas. En 2003, un grupo de expertos se reunió en Rotterdam para establecer los criterios necesarios para el diagnóstico de la enfermedad, conocidos como los criterios de Rotterdam. De acuerdo a este consenso, para el diagnóstico de la enfermedad es necesaria la presencia de dos de los tres siguientes signos clínicos:

oligoovulación/anovulación

hiperandrogenismo

imagen ecográfica de ovario poliquístico

(The Rotterdam ESHRE/ASRM‐sponsored PCOS consensus workshop group, 2004)

Sin embargo, la enfermedad también se asocia con problemas metabólicos que pueden incluir obesidad, resistencia a la insulina, hiperinsulinemia y diabetes mellitus tipo 2.

Por otro lado, el SOP también se ha asociado con problemas cardiovasculares, neurológicos, ansiedad, depresión e incluso con cáncer de mama y endometrio.

A día de hoy, la etiología de la enfermedad aún se desconoce, pero parecen concurrir factores genéticos y ambientales en su desarrollo. En base a distintos estudios de agregación familiar, se ha defendido que la enfermedad presenta una susceptibilidad genética, con un patrón de herencia autosómica dominante. Es probable que el trasfondo genético de esta enfermedad sea muy complejo, con múltiples genes implicados en el origen del síndrome del ovario poliquístico.

Entre las pacientes que sufren esterilidad pueden incluirse muchas con SOP, aunque no todas las pacientes con SOP presentan esterilidad, esto es debido a que intervienen varios factores concomitantes en este síndrome. Lo que es evidente es que cuando una paciente con SOP presenta esterilidad pueden asociarse ciertas características que no se presentan siempre en otras pacientes con esterilidad, en mujeres con SOP lo que no que dificulta la ovulación es la inversión del equilibrio entre las hormonas FSH y LH, que regulan el ciclo menstrual.

El aumento de FSH favorece el crecimiento folicular y la elevación en pico de LH provoca la expulsión del óvulo, en las mujeres con SOP hay una dificultad en se produzca el crecimiento y la maduración de los óvulos lo que puede impedir, en muchas ocasiones, que sean liberados, debido a ello cuando se induce la farmacológicamente ovulación, para corregir este problema, se produce una mayor propensión al síndrome de hiperestimulación ovárica y en ocasiones se observa también peor calidad ovocitaria, una mayor tasa de abortos (posiblemente por concurrir obesidad, cuando hay hiperinsulinemia por resistencia a la insulina, y/o mayor cantidad de embriones con alteración en el número de cromosomas) aunque esta asociación no está totalmente demostrada.

Por ello se suele recomendar como mejor técnica la FIV/ICSI, evitando el uso de hCG para la inducción de ovulación, realizando un ciclo segmentado con transfer diferido y con una estimulación ovárica muy controlada mediante protocolos de estimulación personalizados para minimizar los casos de hiperestimulación.

En ocasiones, cuando el número de embriones obtenidos es grande, es recomendable usar alguna técnica de selección embrionaria (Time-Lapse, PGT-A o estudio genético no invasivo) que nos ayude a seleccionar los embriones con verdaderas posibilidades de embarazo (dado que suelen presentarse un mayor porcentaje de embriones no viables) evitando vitrificar embriones no viables que nos harán perder posibilidades de embarazo por intento.

El tratamiento de Inseminación Artificial no suele ofrecer unos buenos resultados en pacientes con SOP y en muchas ocasiones debe cancelarse por riesgo de ovulación múltiple.

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